La edición 2026 de la Fiesta Nacional de la Vendimia se vivió con intensidad este domingo en el Anfiteatro Frank Romero Day, donde más de 20.000 espectadores colmaron las gradas del teatro griego para presenciar el acto central de la celebración más emblemática de la provincia, una noche marcada por la innovación tecnológica, el despliegue artístico y la elección de la nueva soberana vendimial.
El espectáculo sorprendió al público con una propuesta escénica que combinó tradición e innovación. Uno de los momentos más impactantes de la jornada fue el cierre del acto central, cuando un show de drones iluminó el cielo mendocino y generó el asombro tanto de mendocinos como de turistas que asistieron al evento.
Durante la puesta en escena también tuvo una participación especial la Reina Nacional de la Vendimia 2025, Alejandrina Funes, quien protagonizó uno de los momentos más emotivos del espectáculo. La soberana saliente bailó en el centro del escenario mientras el ballet interpretaba uno de los cuadros del show "90 vendimias de una misma cepa". Con su corona y un vestido brillante, su presencia fue ovacionada por el público que colmó el teatro griego.
En su despedida, Funes compartió un mensaje cargado de simbolismo en el que destacó el legado de las mujeres que han representado la fiesta a lo largo del tiempo. Señaló que el cetro y la corona llevan las huellas de quienes honraron la celebración, llevando trabajo, paz y prosperidad al pueblo mendocino, y recordó que la Vendimia guarda en su memoria el espíritu de 90 cosechas que viven en el corazón de su gente.
Luego fue el turno de la despedida de la virreina nacional 2025, Sofía Perfumo, quien también dirigió unas palabras al público. En su mensaje resaltó el espíritu de trabajo y perseverancia del pueblo mendocino y destacó que la provincia comparte con el mundo los frutos de su esfuerzo.
La propuesta artística de este año estuvo centrada en el espectáculo "90 vendimias de una misma cepa", una obra que celebra nueve décadas de historia de la fiesta a través de un relato que combina memoria, cultura e identidad. El guion, desarrollado por la escritora Silvia Moyano, propone un recorrido simbólico por la historia de Mendoza mediante tres actos y once cuadros que reconstruyen distintos momentos de la tradición vendimial.
La historia imagina el regreso de dos figuras históricas vinculadas al origen de la celebración: el exgobernador Guillermo Cano y el exministro de Obras Públicas Frank Romero Day, quienes observan cómo los sueños que impulsaron la fiesta se transformaron con el tiempo en una tradición profundamente arraigada en la identidad mendocina.
La dirección general del espectáculo estuvo a cargo de Pablo Mariano Perri, quien definió la Vendimia como un gesto de amor hacia la historia provincial y un puente entre el pasado y el futuro, donde la emoción y la memoria colectiva se mantienen vivas.
La magnitud del montaje volvió a reflejar la dimensión de la celebración. El escenario del teatro griego cuenta con 2.600 metros cuadrados distribuidos en seis espacios escénicos, donde se desplegaron los tres actos y once cuadros de la obra, además de dos aperturas y un epílogo. Cada noche, el espectáculo convoca a cerca de 30.000 personas: alrededor de 20.000 dentro del anfiteatro y otras 10.000 en los cerros cercanos.
Las gradas del teatro también reflejan la identidad vitivinícola de la provincia, con seis sectores identificados con cepas emblemáticas como Malbec -ubicado en el sector central-, Torrontés, Bonarda, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Chardonnay. El espacio Torrontés, además, cuenta con accesibilidad garantizada y un sector exclusivo para personas con discapacidad y sus acompañantes.
El espectáculo involucró a unos 750 artistas entre bailarines, actores y músicos, con una puesta que incluyó música en vivo durante toda la obra. A esto se sumaron 900 luminarias fijas y móviles, 97 metros cuadrados de pantallas y más de 600 metros cuadrados de cajas lumínicas, un recurso escénico declarado patrimonio provincial. En esta edición también regresaron los frisos de cajas lumínicas, con 180 metros cuadrados recubriendo el frente del escenario tras cinco años de ausencia.
El despliegue escenográfico incluyó además títeres de gran tamaño compuestos por once módulos esféricos manipulados por seis actores, efectos especiales presentes en buena parte del espectáculo y un vestuario que combinó piezas patrimoniales -representando el 70% del total- con nuevos diseños creados especialmente para la edición 2026.
La identidad visual de la Vendimia también marcó un hito este año. Por primera vez en la historia del evento, el afiche oficial incorporó un rostro humano explícito. El diseño, realizado mediante técnica de collage digital por los artistas Luz Carrizo, Jonatan Quiroga y Rita Carrizo, rinde homenaje a los 90 años de la celebración con una estética inspirada en el cubismo.
La obra visual reconstruye el relato vendimial a partir de tres ejes conceptuales: el rostro humano, el paso del tiempo y la historia. Entre sus elementos aparecen un reloj antiguo marcando las nueve -hora de inicio tradicional de la fiesta-, imágenes del teatro griego, viñedos, zarcillos de la vid, el cóndor andino y referencias históricas como la primera bodega de Tupungato.
En su aniversario número 90, la Vendimia recuperó además escenas icónicas que permanecen en la memoria colectiva de los mendocinos, como el recordado tango en el agua, los pisos iluminados desde abajo, las coreografías sobre cajas lumínicas, la cinta transportadora de botellas y la figura del gaucho brindando.
Con vestuarios patrimoniales de las décadas del 60 y 70 y música que atraviesa distintas épocas, la fiesta volvió a combinar teatro, danza y música en vivo para contar, una vez más, la historia de la tierra, la cosecha y el trabajo de su gente, reafirmando a la Vendimia como uno de los grandes símbolos culturales de Mendoza y de la Argentina.




