La presidenta nacional de La Libertad Avanza, Karina Milei, encabezó este sábado el cierre de una multitudinaria cumbre de dirigentes bonaerenses en Suipacha y dejó un mensaje político que excedió largamente una jornada de formación interna: el oficialismo nacional puso en marcha formalmente su carrera para disputar la gobernación de la provincia de Buenos Aires en 2027.
Karina encabezó el acto junto al diputado nacional Sebastián Pareja y al dirigente del PRO Diego Santilli. La actividad se desarrolló en el marco de la presentación del Programa 2026 de la Escuela de Formación, Debate y Análisis Político (EFDAP), una usina académica y territorial impulsada por Pareja, que reunió a más de 1.500 dirigentes provenientes de los 135 distritos de la provincia de Buenos Aires. Durante toda la jornada, el objetivo fue claro: capacitar cuadros, fortalecer presencia territorial y comenzar a delinear una estrategia electoral con miras a la disputa provincial.
En el discurso de cierre, Karina Milei apeló a un tono de unidad interna y lanzó una frase con fuerte lectura política: "Esta causa es mucho más grande que cualquiera de nosotros".
La titular partidaria dejó así un doble mensaje. Por un lado, respaldó sin matices a Sebastián Pareja como principal armador de la provincia. Por otro, marcó límites a las disputas entre sectores internos que en las últimas semanas habían expuesto diferencias dentro de la estructura bonaerense.
Pero además, la hermana del presidente Javier Milei fijó el horizonte electoral: "Tenemos un objetivo claro: consolidar este camino, ganar la Provincia de Buenos Aires y asegurar la continuidad del rumbo que empezó el Presidente".
La definición no fue casual. Para la conducción nacional libertaria, la provincia representa la madre de todas las batallas: no sólo por su peso electoral sino porque entienden que un triunfo bonaerense sería decisivo para consolidar un proyecto de reelección presidencial.
La jornada también sirvió para blindar la figura de Sebastián Pareja, el dirigente elegido por Karina Milei para conducir el despliegue político en el distrito más complejo del país. Como presidente del partido en Buenos Aires y director honorífico de la EFDAP, Pareja dejó en claro que el mandato presidencial ya está trazado. "El Presidente nos pidió alcanzar un objetivo claro: ganar la Provincia de Buenos Aires, y estamos trabajando con un plan estratégico para lograrlo", sostuvo.
El diputado insistió en que la construcción libertaria no se limitará a una expresión testimonial sino que apunta a convertirse en una alternativa de gestión real en cada uno de los municipios. "Estamos construyendo una alternativa de gobierno amplia que bajo la conducción de La Libertad Avanza esté en condiciones de conducir la Provincia y sus 135 municipios", afirmó.
Uno de los movimientos más observados del encuentro fue la presencia de Diego Santilli, todavía afiliado al PRO pero cada vez más cerca del ecosistema libertario.
Su participación en el cierre no pasó inadvertida: fue ubicado como uno de los tres principales oradores de la jornada, un gesto que alimenta las especulaciones sobre una eventual candidatura competitiva a la gobernación con respaldo de la Casa Rosada.
Santilli se alineó por completo con el libreto libertario y sostuvo que "lo que viene es ganar la Provincia de Buenos Aires". Además cargó contra la gestión de Axel Kicillof, al señalar que se trata de "una provincia profundamente productiva, pero llevada al abandono y la decadencia".
En Suipacha convivieron referentes del llamado "parejismo puro" con representantes de Las Fuerzas del Cielo, la agrupación cercana a Santiago Caputo. Además, Pareja reconoció que existen conversaciones fluidas con el PRO, sectores del radicalismo y expresiones vecinalistas para ampliar la base opositora al peronismo.
La consigna es pragmática: sumar volumen político suficiente para enfrentar a un peronismo que, pese a sus disputas internas, conserva un aparato territorial históricamente robusto.
La elección de Suipacha como sede tampoco fue inocente. Gobernada actualmente por el peronismo, la ciudad sirvió como escenario simbólico para exhibir penetración territorial en el interior bonaerense y mostrar músculo organizativo.
En la Casa Rosada leen con optimismo el antecedente de la última elección nacional, donde Javier Milei consiguió más del 41% de los votos en Buenos Aires y logró imponerse al peronismo en un territorio que suele definir los ciclos políticos argentinos.
Ese resultado alimenta la convicción oficialista de que el 2027 puede ser el año del asalto definitivo a la gobernación.




