Franco Colapinto hizo rugir a Buenos Aires y protagonizó una jornada histórica ante una multitud

Domingo, 26 de abril de 2026

Más de 500 mil fanáticos coparon el circuito callejero para vivir una exhibición sin precedentes. 

El rugido de un motor de Fórmula 1 volvió a escucharse este domingo en la Argentina y la respuesta fue inmediata: una marea humana copó las calles de Palermo para acompañar a Franco Colapinto en una exhibición que ya quedó grabada en la historia grande del automovilismo nacional.

El joven piloto de Alpine fue el gran protagonista del Road Show desarrollado sobre un circuito urbano montado entre Avenida del Libertador y Avenida Sarmiento, donde más de 500 mil personas dijeron presente para ver de cerca al argentino de 22 años en acción, según estimaciones difundidas por la organización y replicadas por distintos medios nacionales. 

Desde varias horas antes del inicio, familias enteras, fanáticos con banderas argentinas, camisetas de Alpine y amantes de los fierros comenzaron a poblar cada rincón disponible del trazado. La expectativa era enorme: no todos los días un monoplaza de la máxima categoría acelera en pleno corazón de Buenos Aires y, menos aún, con un piloto argentino al volante.

Cuando el reloj marcó las 12.55, la espera terminó. Colapinto salió por primera vez a pista a bordo del legendario Lotus E20 de 2012, decorado con los colores actuales de Alpine, y el estallido fue total. El pilarense no se limitó a girar: saludó al público, aceleró a fondo y regaló varios trompos y "donuts" que hicieron delirar a una multitud que respondió cada maniobra como si fuera un gol de la Selección.

La escena fue impactante. El sonido del V8 retumbando entre los árboles de Palermo, el humo de los neumáticos y miles de celulares en alto componían una postal inédita para varias generaciones de argentinos que nunca habían visto un Fórmula 1 tan cerca.

"Es un sueño hecho realidad, es muy especial estar con mi gente", expresó el piloto en medio de la jornada, visiblemente emocionado por la convocatoria descomunal que lo acompañó durante toda la tarde. 

Homenaje a Fangio y un puente entre épocas

Uno de los momentos más simbólicos llegó durante la segunda salida, cuando Colapinto dejó de lado el Lotus y se subió a la histórica réplica de la Flecha de Plata, el Mercedes-Benz W196 con el que Juan Manuel Fangio conquistó los campeonatos mundiales de 1954 y 1955.

Con una réplica del clásico casco del Chueco y una bandera argentina flameando, el actual piloto de Alpine recorrió lentamente el circuito y recibió una ovación conmovedora. Fue la imagen perfecta: el legado del máximo ídolo del automovilismo argentino enlazado con la ilusión que hoy despierta Colapinto en una nueva generación.

El homenaje no fue casual. La jornada estuvo atravesada por un fuerte mensaje de identidad fierrera y por la sensación de que el país volvía a asomarse, aunque fuera por un día, a la elite de la velocidad mundial.

Un espectáculo popular que excedió al automovilismo

El Road Show no fue solamente una exhibición de manejo. Hubo shows musicales, celebridades invitadas, fan zones, pantallas gigantes y un cierre con Colapinto recorriendo el circuito en un micro descapotable para saludar cara a cara a los aficionados, que todavía seguían apostados en las vallas tras más de seis horas de evento. 

La repercusión fue tan fuerte que incluso en foros internacionales de fanáticos de Fórmula 1 se multiplicaron las imágenes de la multitud argentina y los comentarios de asombro por la magnitud de la convocatoria, comparando el fervor porteño con las grandes plazas históricas del calendario mundial. 

En su última salida con el Lotus E20, Colapinto decidió ir por más. Aumentó el ritmo, dibujó múltiples donas sobre el asfalto y exigió tanto al auto que terminó con los caños de escape al rojo vivo y llamas visibles, coronando un final cinematográfico para una tarde que tuvo todos los condimentos.

Un día que puede marcar un antes y un después

La exhibición significó mucho más que un show promocional. Representó el regreso de un Fórmula 1 a Buenos Aires después de 14 años y confirmó, con una contundencia pocas veces vista, el fenómeno popular que hoy encarna Franco Colapinto.

El piloto argentino no sólo movilizó a cientos de miles de personas: logró volver a poner al automovilismo en el centro de la escena deportiva nacional y reavivó el sueño de ver nuevamente a la máxima categoría competir en suelo argentino.

Con la adrenalina todavía fresca y tras una jornada que ya es parte de la memoria colectiva del deporte, Colapinto deberá cambiar rápidamente el chip: la próxima semana volverá al campeonato oficial de la Fórmula 1 con su participación en el Gran Premio de Miami. Pero antes, dejó una certeza imposible de discutir.

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