Histórico lugar del centro mendocino fue hogar transitorio de cientos de personajes locales. Conocido por amanecer antes que el sol, El Cafetín se ganó el aprecio la totalidad de los personajes de la escena citadina que se aglomeran, como hinchas de la popular, contra la barra de madera que separa a baristas y mozas del mundo.
Este 2026 cumple 51 años de existencia y no pasa año en que su popularidad no crezca, ya sea por los precios de sus promociones o por el valor histórico en la cultura mendocina que ha ido adquiriendo.
Abogados, policías, preventores, ingenieros, vendedores ambulantes, secretarios, diputados, algunos adivinos, un tropel de periodistas y un tropel más grande jubilados y jubiladas puebla las mesas y la barra del local que se agita por calle Necochea.
Un gitano, entre cafés, cuenta sus historias como portero del Lagomaggiore; otro tipo asegura conocer los secretos de la corrupción mientras un varón entrado en años comparte entre los comensales su invitación para que lo vayan a ver como DJ de vinilos en Maipú.
La escena local se completa con las señoras paquetas, las mozas de memoria incomprensible y los señores que desde hace una o dos décadas cuentan las mismas historias y se sientan en los mismo lugares. Y aún así, apretados a veces, agitados en sus debates, sin dudar aseguran que es este el mejor lugar del mundo.




