El cine documental argentino es de gran calidad y Mendoza se destaca como una de las provincias con una producción rica y conmovedora. Si buscas planes para el finde que te hagan reflexionar, te traemos tres joyas disponibles que abordan las profundidades del alma cuyana.
Aquí te presentamos el ranking de los más destacados para ver este fin de semana.
Arreo: La épica trashumante del sur mendocino
Director: Tato Moreno
Si hablamos de éxito internacional, Arreo es el gran protagonista. Este multipremiado documental del sanrafaelino Tato Moreno no solo ha recorrido festivales en Estados Unidos y Medio Oriente (con presentaciones destacadas en Irán), sino que ha conquistado al público masivo: actualmente supera los 6.4 millones de reproducciones en YouTube.
El filme sigue la vida de Eliseo Parada, su esposa Juana María Moyano y sus hijos . Ppuesteros trashumantes del sur de Mendoza que practican el arreo de cabras en las alturas de la cordillera.
Cuadro 33: La fosa que habla
Director: Rodrigo Sepúlveda
Alejándose de los paisajes verdes, este documental es una inmersión en la historia reciente más oscura de Argentina. Cuadro 33 relata la titánica investigación realizada por Mariú Carrera e Isabel Güinchul, miembros de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas de Mendoza.
Sin recursos, sin experiencia forense pero con una tenacidad férrea, estas dos mujeres descubrieron que una arcada del Cementerio de la Capital -conocida como Cuadro 33, destinada a indigentes- había sido utilizada para enterrar clandestinamente a jóvenes militantes durante la última dictadura cívico-militar .
Huanacache, retratos en el desierto
Directora: Valeria Roig Cerutti
Esta propuesta es única porque une el séptimo arte con la pintura. La directora parte de la obra Vestigios huarpes de su bisabuelo, el pintor catalán Fidel Roig Mathons, quien retrató la exuberancia del desierto de Guanacache hace más de 70 años.
Valeria emprende el viaje al mismo lugar en la actualidad. Lo que encuentra es un contraste brutal: la riqueza cultural persiste, pero sus pobladores -descendientes de los huarpes- siguen sin ser dueños de la tierra que habitan por generaciones. Peor aún, han perdido el derecho vital al agua, un recurso acaparado por los oasis artificiales de la vitivinicultura moderna .




